Pertinente reclamo de reformas estructurales

24 de septiembre de 2018 – Puerto Rico tiene que dar los pasos para que el aumento en la actividad económica generada por la reconstrucción conduzca al crecimiento duradero. En ese caminar, la industria de la construcción juega un papel importante por su aporte a la creación de empleos y al estímulo de otros sectores productivos. El liderazgo de este vital componente económico ha consignado que su industria no permanecerá pasiva durante los procesos de revitalización del país.

Enfatiza que la transformación de Puerto Rico tiene que incluir una profunda revisión estructural. En su reciente convención anual, la Asociación de Constructores de Puerto Rico expuso la necesidad de acometer reformas pertinentes, promover la competitividad y mejorar el clima de hacer negocios aquí. Coincidimos. La entidad propone una agenda de trabajo de consenso que eluda los errores del pasado, para revertir los daños económicos causados por el huracán, estimados en hasta a $90,000 millones. Superar la relación de dependencia del gobierno es un imperativo para el sector privado, de acuerdo con el presidente de la entidad, Emilio Colón Zapata.

Con ello manifiesta la disposición de hacer cambios, como los realizados para mantener a flote la actividad de la construcción durante los años de estancamiento y recesión. Sin duda, la construcción es uno de los motores principales de la economía insular. Se espera que su actividad se expanda principalmente debido a la inyección de fondos para la habilitación de viviendas e infraestructura pública.

Los constructores así lo reconocen. Pero también mostraron ser conscientes de que los fondos federales que circulen en la economía no serán recurrentes. Es una perspectiva realista ante la cual proponen usar el proceso de reconstrucción como la base para la edificación de un ecosistema económico sólido. Concretar esta visión implica emprender un cuerpo de reformas que faciliten el establecimiento y la expansión de negocios, y la inversión de capital. Ello es clave para que la isla aumente su competitividad a nivel mundial. Recomiendan que el gobierno asuma una actitud de facilitador de la gestión emprendedora como estímulo de la economía. Los tiempos del Estado paternalista tienen que quedar en el pasado.

Precisamente, este cuerpo de recomendaciones está en línea con los planes fiscales certificados para las agencias y empresas públicas. Convierten al sector de la construcción en aliado de peso en la ruta hacia un renacer económico duradero. Es menester reconocer su disposición a participar de los cambios necesarios. Sin duda, la revitalización de Puerto Rico requiere la colaboración multisectorial. El desarrollo de la industria agrícola, por ejemplo, encaminaría a Puerto Rico hacia la sostenibilidad alimentaria. La actividad turística puede aprovechar también a la visibilidad internacional que, con mucho sufrimiento, el huracán nos ha provisto. La manufactura, en especial la de alta tecnología, cuenta en la isla con personal altamente cualificado para competir globalmente. La inventiva e innovación de nuestro empresarismo puede fortalecerse con el empuje de la actividad de reconstrucción.

El desafío no es pequeño. Un análisis de la empresa Estudios Técnicos pronostica que a Puerto Rico le tomará al menos ocho años regresar a los niveles económicos que registró en 2006, previo a la recesión, aun con la inyección de fondos prometida por el gobierno federal. Pero el reto es superable. El éxito para sentar las bases de un desarrollo a largo plazo está en la sabia administración de los recursos propios y de los que asignados a la recuperación. Y, como expresa el sector de la construcción, es imprescindible la adecuada implementación de las reformas públicas.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/editoriales/pertinentereclamodereformasestructurales-editorial-2448717/?fbclid=IwAR0fbHTc8ti0cYe1XEvuQe59rXOCCzDz7M55N_Ok8gZ5wETDlqtQrwPfh_g

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