Puerto Rico y la meta de competitividad global

Durante las pasadas semanas, hemos visto cómo se ha pasado de la esperanza de traer a la Universidad de Puerto Rico (UPR) una obra teatral de fama mundial, junto a la exposición e impactos económicos que traería, a la decepción de ver cómo, una vez más, la institución pierde una gran oportunidad. Resulta que luego de restaurado el teatro, para beneficio de la UPR y de nuestra sociedad, la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes procedió a amenazar la posibilidad de poder llevar a cabo la obra.

Más decepcionante aún es que no es la primera vez que esto ocurre. Esta situación vuelve a acentuar la falta de visión y unidad de propósito para poder lograr objetivos que redunden en beneficio de todos. La exposición y beneficios que hubiese tenido la UPR al lograr la presentación de una obra como esta no se sabrá nunca. El potencial, entre otros, era poder establecer el teatro como fuente de ingreso importante de la institución. De la misma manera, en nuestra isla estamos perdiendo oportunidades de desarrollo económico que podrían ayudarnos a la recuperación. A manera de ejemplo, el retraso de los fondos de reconstrucción solo abona a que la gente reconstruya sin cumplir con los reglamentos aplicables causando que no se preparen para el próximo desastre. No poder ejecutar las iniciativas en el Puerto de las Américas y el redesarrollo de Roosevelt Roads son otros ejemplos de oportunidades perdidas.

Y es que nos falta como colectivo internalizar la necesidad de resolver nuestros problemas estructurales. Que es importante establecer reformas estructurales de modo que aprovechemos la reconstrucción para atraer iniciativas nuevas que redunden en una economía sostenible. Los fondos de reconstrucción que se proyectan recibir a corto plazo podrán servir como base de una recuperación económica, solo si aprovechamos ese impulso para lograr una sociedad más ágil y enfocada en insertarnos en un Siglo 21 globalizado.

Podemos optimizar procesos burocráticos y lograr iniciativas que a mediano plazo nos ayuden. Mientras se comienzan y ejecutan los programas de reconstrucción debemos adiestrar y certificar nuestra fuerza trabajadora para la construcción, economía del conocimiento, agroindustrias, manufactura y turismo. Un esfuerzo en el que los sectores privados puedan hacer alianzas para lograr obtener trabajadores con las destrezas que nos hacen falta.

No se debe esperar solamente a que el gobierno y la academia provean las herramientas que necesitamos para emprender. Comencemos la conversación con el objetivo de lograr colocar a Puerto Rico entre las primeras diez jurisdicciones en competitividad global y en facilidad de hacer negocios.

Esta visión nos dará oportunidad de lograr atraer nueva inversión y salir de nuestra depresión económica. Siempre nos ha gustado compararnos con Singapur debido a que ellos establecieron algunas estrategias que aprendieron de Puerto Rico el pasado Siglo. Sepamos que hoydía ocupan la segunda posición en el mundo en ambos índices.

Trabajemos para implantar iniciativas y medidas alineadas con esta visión y lograr una sociedad con los motores económicos para poder sostener los programas sociales que necesitamos. Manos a la obra. El autor es presidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/puertoricoylametadecompetitividadglobal-columna-2468013/

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