El reto con los desperdicios sólidos

Desde hace más de 25 años se ha venido discutiendo el problema con los desperdicios sólidos en Puerto Rico.  Resulta que, como es de todos conocido, 18 de los 29 vertederos en Puerto Rico no cumplen con los reglamentos aplicables.  Incluso, varios de ellos tienen órdenes de cierre emitidas por la EPA.  Además, el puertorriqueño promedio produce 5.5 libras de desperdicios sólidos al día, cuando el promedio mundial en el 2016 era de 2.64 libras diarias en zonas urbanas.  Esto, aunque levemente por debajo del promedio en los Estados Unidos, nos coloca número 23 en el mundo en producción de desperdicios sólidos.

Entonces, nos visitó el Huracán María y creó no solamente una necesidad aumentada de construcción, sino que también de la disposición de más de 6.2 millones de yardas cúbicas de escombros dejadas por el evento.  Se estima que en el proceso de reconstrucción se producirá una cantidad de escombros para disponer superior a lo causado por el huracán.  Además, se estima que quedan aproximadamente cuatro años de vida útil en nuestros vertederos.

En Puerto Rico dependemos de la importación de sobre el 80% de nuestros insumos y de exportar aproximadamente el 90% del material reciclable.  Y para complicar las cosas, los cambios en los requisitos en China para aceptar material reutilizable causaron el desplome del porciento de desperdicios reciclados en Puerto Rico.  En una pequeña isla con la mayoría de los vertederos en incumplimiento o con capacidad comprometida, es importante implantar estrategias de reciclaje y minimizar la producción de desperdicios sólidos.

Aunque esto es un problema que venimos viendo desde hace más de 25 años, existen muchas iniciativas que debemos explorar a la hora de mejorar nuestra situación con los desperdicios sólidos.  La hora de actuar es ahora.

Una iniciativa importante, y que sería financiada por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, es la demolición y reciclaje de propiedades privadas impactas por los huracanes del 2017.  El hormigón producto de las demoliciones puede ser triturado y utilizado como relleno, siempre que se haya removido cualquier elemento que pueda tener asbesto o plomo.  Se estima que este programa solamente produzca aproximadamente 3,000,000 de yardas cúbicas.

Otra alternativa es utilizar neumáticos triturados para utilizarse con pavimentos asfálticos.  Estudios apuntan a que este material ayuda a la durabilidad de estos pavimentos.  Con esta opción, atendemos dos problemas; disponer de aproximadamente 4,000,000 llantas anuales y ayudar a la durabilidad de estos pavimentos.

Por otro lado, existen varias opciones para utilizar el metano que producen los desperdicios sólidos y usarlo para producir energía eléctrica.  Puede utilizarse como estrategia de diversificación de fuentes de energía, sin necesariamente requerir incineración, junto a las fuentes renovables.

Ahora bien, la opción más importante es trabajar con la educación.  Hay que orientarnos sobre la importancia de reducir la cantidad de desperdicios que producimos.  Debemos auspiciar manufactureros y productores que optimizan sus empaques para minimizar desperdicios.  Además, limitar el uso de materiales desechables y que los mismos sean biodegradables.  Trabajemos en dejarle un mundo a nuestros hijos mejor de lo que lo encontramos.  Al final del día, de eso se trata la sostenibilidad.

Columna escrita por Emilio Colón Zavala, presidente de la ACPR, y publicada en el periódico El Vocero el viernes, 7 de junio de 2019.

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