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El único futuro responsable para la construcción

Arq. Ricardo Álvarez-Diaz
Por Arq. Ricardo Álvarez-Díaz
Presidente AD&V

Los daños físicos y el sufrimiento humano causado ​​por desastres naturales, amplificados por el hombre, es un recuerdo vivo de la responsabilidad que todos tenemos en evolucionar de manera sostenible la industria de la construcción. Según estudios realizados por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), la industria envía más de 170 millones de toneladas de desechos no industriales a los vertederos estadounidenses. Por eso, como líderes que vivimos en una sociedad con una industria en expansión, debemos dar fe de la construcción responsable y sostenible. A continuación, varias formas en las que se puede construir de manera responsable y sostenible.

La construcción responsable y sostenible se enfoca en el uso eficiente y moderado de materiales y energía, para minimizar nuestro impacto en el medio ambiente y crear comunidades prósperas.
Elija el sitio correcto para construir su próximo proyecto

Esto significa construir en un área que brinde una variedad de servicios a poca distancia, como restaurantes, gimnasio, tiendas y áreas de entretenimiento. Cuantos más lugares accesibles a pie tenga la gente, menos tendrá que viajar en automóvil o autobús, lo que evitará que más emisiones de carbono ingresen a la atmósfera terrestre. El objetivo de un sitio sostenible es ayudar a proteger nuestro planeta y crear comunidades vibrantes y seguras que atraigan a visitantes de todos los ámbitos de la vida.

Utilice el proceso de prefabricación

En lugar de la práctica de construcción convencional de transportar materiales básicos al sitio de construcción donde se lleva a cabo todo el ensamblaje. En la construcción prefabricada, solo los cimientos se construyen de manera convencional, mientras que las secciones de paredes, pisos y techo se ensamblan en una fábrica, se transportan al sitio, se colocan en su lugar con una grúa y se atornillan. El proceso de prefabricación consume menos energía, optimiza el uso de material y elimina el exceso y los desperdicios.

Reutilice los materiales de construcción

Durante la fase de construcción de su proyecto. La reutilización y la ampliación del ciclo de vida de los materiales de construcción se pueden utilizar como modelo para la deconstrucción. Guarde la mayor cantidad de materia prima durante la fase de demolición de un edificio mediante la segregación de metales, cartón, ladrillos y otros materiales necesarios. Esto reduce la necesidad de comprar materiales de construcción que pueden terminar en los vertederos. Reutilizar materiales de construcción no solo ahorra dinero, sino que reduce el desperdicio.

Utilice la tecnología a su favor

Trabajar con el software Building Information Modeling (BIM) proporciona a los arquitectos, ingenieros y profesionales de la construcción la información y las herramientas para planificar, diseñar, construir y administrar edificios e infraestructura de manera eficiente.

El uso de modelos BIM para determinar qué necesita su proyecto, puede ayudar a reducir la cantidad de materiales antes de que comience la construcción. Con el software BIM, puede mejorar la eficiencia del diseño, la construcción y la operación de sus proyectos para reducir el desperdicio de la construcción.

La resiliencia ante emergencias y la preparación ante desastres

Un factor a tener en cuenta al construir de manera responsable. Es por ello, que se debe construir siguiendo los últimos códigos de construcción para mantener a las personas seguras y su estructura en pie. Entre ellos: planificar opciones de aislación adecuada, ventilación cruzada natural y elementos arquitectónicos de sombra. Incluir sistemas de “back up” de energía en pisos altos, calefacción y enfriamiento “off grid”, técnicas de iluminación natural y otros recursos para mantener los edificios operativos y cómodos para las personas, cuando ocurren se vaya la luz. Incluir aislación y protección contra la humedad, así como interiores que sean duraderos y de bajo mantenimiento capaces de soportar el desgaste debido al uso extremo. Incorporar puertas y puntos de entrada duraderos, paredes protegidas, ventanas selladas y pisos capaces de resistir el tráfico intenso, especialmente en la entrada, donde el tipo de piso adecuado puede evitar que la suciedad y la humedad se propaguen por el edificio.

Las opciones de diseño y construcción responsable mejoran la sostenibilidad de un proyecto y lo califica para LEED u otras certificaciones de construcción ecológica. Los sistemas de clasificación de edificios verdes como LEED (Liderazgo en energía y diseño ambiental) es una certificación que debe cumplir con los estándares ambientales establecidos por el U.S. LEED para todo tipo de edificios y todas las fases de construcciones. Obtener la certificación LEED también les permite a las personas saber que su proyecto es ambientalmente responsable.

La construcción responsable y sostenible se enfoca en el uso eficiente y moderado de materiales y energía, para minimizar nuestro impacto en el medio ambiente y crear comunidades prósperas. Se realiza durante todo el ciclo de vida del proceso de construcción, desde el diseño hasta la construcción y su funcionamiento. Para participar plenamente en la construcción responsable y sostenible, debemos apoyar el equilibrio ecológico a largo plazo para el futuro de nuestras comunidades y nuestro planeta.

Es nuestra responsabilidad equilibrar nuestra necesidad de consumir recursos naturales con la necesidad del planeta de conservarlos.

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Opinión: El interés público

Esta semana la Comisión Reguladora de Energía Federal (“FERC”, según sus siglas en inglés, o “Comisión”) le dio un cantazo, por lo menos en términos de imagen, el tiempo dirá cuán fuerte, a New Fortress Energy. Esta construyó y opera, en los muelles A y B del Puerto de San Juan – pequeño detalle: sin permiso de la FERC (no solicitado por entender que la agencia carecía de jurisdicción) – una instalación para suplir gas natural licuado (“GNL”) a las unidades generatrices 5 y 6 de la Autoridad de Energía Eléctrica en San Juan. Por lo menos once organizaciones, entre estas laborales, comunitarias y ambientalistas, como la UTIER, el Campamento Contra las Cenizas en Peñuelas, Mayagüezanos por la Salud y el Ambiente, los Amigos del Río Guaynabo, el Comité Yabucoeño Pro-Calidad de Vida, y Sierra Club Puerto Rico, entre otros, intervinieron en los procedimientos que comenzaron el 18 de junio del 2020, con una Orden de Mostrar Causa emitida por la FERC en la que solicita a New Fortress que indicara por qué su operación en el puerto de San Juan no estaba sujeta a la autoridad de la agencia federal.

Además de determinar que la operación de New Fortress estaba sujeta a la jurisdicción de FERC, los interventores solicitaron el comienzo, en su día, de procedimientos para el cierre de la operación; la imposición de una penalidad de hasta $540MM; y, la restitución a los clientes de la AEE de los beneficios, según alegado, ilegalmente obtenidos.

A la larga la victoria puede resultar pírrica. FERC rechazó, con el voto en contra de uno de los comisionados, los argumentos de New Fortress. Determinó tener jurisdicción para pasar juicio sobre la ubicación, construcción y operación de la instalación, pero no ordenó su cierre. Entendiendo que el interés público estaría mejor servido, la Comisión le concedió 180 días a New Fortress para solicitar los permisos necesarios, tiempo durante el cual podrá seguir en operación. 

La AEE, posiblemente anticipando una decisión desfavorable, mediante carta de 16 de marzo del 2021 urgió a la Comisión que, de concluir tener jurisdicción sobre New Fortress, no hiciera nada que pudiese interrumpir la operación diaria y, como resultado, entorpecer la disponibilidad de GNL mientras se gestionan u obtienen las autorizaciones necesarias. El gas natural que New Fortress le suple a la AEE es, según esta, críticamente importante para la agencia y para Puerto Rico. El uso de GNL permite lograr reducciones significativas en emisiones de contaminantes aéreos, varios de ellos peligrosos, como el mercurio, y en alcanzar, según la AEE, importantes reducciones en gastos asociados a la quema de diésel para la generación de energía.

Detrás de la decisión de la FERC es importante resaltar el papel que desempeñó el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, presidido por el demócrata Raúl Grijalva, y sus colegas demócratas boricuas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio-Cortez. Según reportó El Nuevo Día, en el artículo “Comisión federal reguladora de energía interviene con el proyecto de New Fortress Energy”, el 18 de junio de 2020, fue la comisión de Grijalva, bajo la administración Trump, pero con una Cámara controlada por los demócratas, la que solicitó a la FERC, el 21 de abril que examinara el proyecto de New Fortress. Los tiempos ahora son dramáticamente distintos.

La Administración Biden es, en asuntos medioambientales, el total opuesto a la anterior. Aquella atendió el problema de mayor importancia contemporánea desafiliando a los Estados Unidos del Tratado de París sobre Cambio Climático (2015). Además de reingresar al Tratado, la Administración Biden propone una política ambiental, particularmente sobre cambio climático, atada a la promoción y creación de empleo. De igual manera, activará el cumplimiento con normas ambientales, de particular importancia para Puerto Rico, como son las relacionadas a calidad de aire y agua. El recién confirmado administrador de la Agencia de Política Pública Ambiental federal (EPA, según sus siglas en inglés), Michael Regan, se destacó, durante su tiempo al mando del Departamento de Calidad Ambiental de Carolina del Norte, por el aumento en el número de inspecciones y el incremento en el monto de multas impuestas y cobradas. Igual debemos esperar que haga Regan en la EPA. Eventualmente sus efectos se verán en Puerto Rico, con mayor fiscalización de actividades que impactan el medio ambiente.

Nuestros males socioeconómicos, harto conocidos y documentados, y la búsqueda de soluciones, coinciden con fortalecidos nexos entre los sectores progresistas de la política norteamericana, al mando de las ramas Ejecutiva y Legislativa, y nuestros sectores centro-izquierda e izquierda. Sus propuestas y las de nuestro sector privado, particularmente en cuanto a asuntos ambientales y de planificación, a menudo chocan. Visiones dispares sobre la protección a la propiedad privada, reflejadas en medidas como la del Plan de Uso de Terrenos (2015); el pobre rol del gobierno en su control de la actividad económica, reflejado en el sistema de permisos; y, propuestas, sin fundamento económico y científico, como la moratoria de construcción en la zona costanera, no ayudan. Las organizaciones locales que respaldan medidas y propuestas como las anteriores muestran poco o ningún interés por su impacto económico y efecto adverso, contrario a lo enunciado por la Administración Biden, sobre la disponibilidad de empleos. Tampoco ayuda, lo que es necesario reconocer, la timidez o renuencia de los sectores productivos del país en desarrollar e impulsar medidas para proteger, mejorar y ampliar la infraestructura del país, y la vida y propiedad, en especial de los más necesitados, de su claro asedio por un clima cambiante.

Al final del día, la pregunta esencial es si el sector progresista criollo, y las fuerzas productivas de la economía podrán, como determinó FERC en su reciente decisión en New Fortress, colocar el interés público por encima de sus respectivos intereses sectoriales. Nuestro pasado se distingue por la toma de decisiones, a menudo entronizadas en posturas ideológicas, o arraigadas en respuestas populistas, en ambos casos marginados de información fundamentada y datos asequibles a todos. El tiempo apremia.

Lcdo. Patricio Martínez Lorenzo

ESCRITO POR
Lcdo. Patricio Martínez Lorenzo

Miembro de la Junta de Directores de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR)
y practicante de derecho ambiental, recursos naturales y servicios públicos

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Eliminemos la barrera de elegibilidad para lograr vivienda segura

Eliminemos la barrera de elegibilidad para lograr vivienda segura

Un paso inicial para lograr aumentar el acceso a vivienda planificada, segura y accesible es que HUD aumente los límites de ingreso.

Muchos programas de subsidio y ayuda de vivienda están condicionados a que las familias a beneficiarse tengan ciertas desventajas económicas. Para esto, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano Federal (HUD) establece límites de ingreso como parte de sus criterios de elegibilidad. Estos límites están basados en la media de ingreso en un área determinada por el Negociado del Censo y la composición familiar. Los límites de ingreso se revisan periódicamente. También programas de salud dependen de estos datos.

Explícitamente, los límites de ingreso son utilizados por HUD como criterio de elegibilidad para vivienda pública, subsidios de alquiler bajo la Sección 8 de la Ley Federal de Vivienda, la Sección 202 para vivienda de adultos mayores y la Sección 811 para vivienda de personas con discapacidades. Además, programas de salud también tienen criterios similares basados en datos del Negociado del Censo.

Para Puerto Rico, se ha dividido el territorio en 13 zonas comunitarias. De las 13 zonas, el ingreso promedio del área es menor al nivel de pobreza en EEUU al menos 11 de ellas. Esta situación limita severamente el acceso a programas de subsidio federal. En el caso de vivienda con alquiler subsidiado, causa que ocupar las propiedades sea un proceso tortuoso en el cual se terminan evaluando múltiples familias hasta finalmente encontrar una que reúna los requisitos para recibir el beneficio. Miles de familias no obtienen vivienda en áreas urbanas pues su ingreso está sobre el límite establecido por HUD, pero viven por debajo del nivel de pobreza.

Un paso inicial para lograr aumentar el acceso a vivienda planificada, segura y accesible es que HUD aumente los límites de ingreso. Este aumento debe ser tal para que el criterio nunca sea menor que el límite nacional de pobreza en los Estados Unidos. En estos momentos este límite es de $26,200 para una familia de cuatro personas. Representaría un aumento no menos de 69% en el criterio de elegibilidad, logrando que miles de familias puertorriqueñas puedan tener mejor acceso a vivienda planificada y segura.

Hay precedente para lograr esto. El Departamento de Vivienda logró una excepción para aumentar los límites de ingreso en la utilización de los fondos CDBG-DR luego del paso por Puerto Rico del huracán María. La misma prevendrá que miles de familias sean descalificadas de recibir ayudas con fondos CDBG-DR aunque estén por debajo del nivel de pobreza. Ahora se hace importante que se logre que este aumento en los límites de ingreso se haga de manera permanente.

En una isla donde el 55% de la construcción se hace ilegalmente y donde sobre el 43% de la población vive bajo el nivel de pobreza, es importante establecer múltiples estrategias para asegurar acceso a vivienda segura y asequible. Una de estas estrategias es quitar la barrera a ayudas que los límites de ingreso existentes causa. Corregir este criterio de elegibilidad no tiene impacto fiscal alguno. Al contrario, elimina barreras de acceso a ayudas de vivienda subsidiada muy importantes. Trabajemos para que nuestras familias puedan tener vivienda accesible, segura y en lugares adecuados. Manos a la obra…

Ing. Emilio Colon-Zavala

ESCRITO POR
Ing. Emilio Colón-Zavala


Expresidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR)
y Presidente de ECZ Group Inc.

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A crecer la fuerza trabajadora en la construcción_600

A crecer la fuerza trabajadora en la construcción

Un estudio realizado por el gobierno federal estima que los proyectos requeridos para reconstruir la infraestructura de Puerto Rico necesitarán aproximadamente 89,400 trabajadores con diversas destrezas, destaca Emilio Colón Zavala.

En el 2017, la industria de la construcción llevaba once años en contracción. De una fuerza trabajadora de cien mil trabajadores en el 2007, se redujo a solo 29,000 en el 2017. Desde el paso por Puerto Rico de los huracanes Irma y María ese mismo año, se ha estado discutiendo acerca de la capacidad de la industria de llevar a cabo la cantidad de proyectos requeridos para la reconstrucción. Por capacidad podemos hablar de varios indicadores: capacidad financiera, cadena de suministros, recursos y fuerza trabajadora.

Un estudio realizado por el gobierno federal estima que los proyectos requeridos para reconstruir la infraestructura de Puerto Rico necesitarán aproximadamente 89,400 trabajadores con diversas destrezas. En diciembre de 2020, el Negociado de Estadísticas del Trabajo informó que la industria empleaba 20,400 trabajadores, por lo que la necesidad se coloca en 69,000. Es necesario que en la industria establezcamos múltiples estrategias para conseguir el recurso humano necesario para ejecutar las obras que comenzarán en los próximos meses y años.

El Puerto Rico Construction & Infrastructure Cluster recalcó que no recomienda importar mano de obra de países vecinos.

La oportunidad mayor que tenemos es la que ofrecen programas de entrenamiento y certificación. Los patronos podemos establecer adiestramientos que logren entrenar a nuestros trabajadores con las destrezas necesarias. Estos adiestramientos pueden planificarse y ponerse en marcha a corto plazo y en meses comenzar a otorgar certificados básicos que muevan a las personas a programas más formales de aprendizaje. Puerto Rico ha logrado una cantidad importante de fondos federales de distintos programas para lograr este objetivo. Entre los asignados por el Departamento de la Vivienda bajo CDBG-DR y el Departamento del Trabajo Federal suman cientos de millones de dólares.

Otra oportunidad de adiestramiento existe en las escuelas secundarias de Puerto Rico. Se pueden certificar graduandos de cuarto año de modo que puedan insertarse a la fuerza laboral si una educación postsecundaria no está en sus planes. La empresa privada puede ofrecer mentorías y apoyo en los currículos y destrezas que se necesitan para los proyectos. Esto se ha logrado con éxito y debe poder replicarse en cuestión de meses.

Por otro lado, existe una oportunidad para colocar a Puerto Rico en las posibilidades de los programas que ofrecerá el gobierno federal en su reforma migratoria. Esta reforma principalmente busca dar un proceso para legalizar personas que estén ilegalmente en el país. En nuestro caso, podríamos buscar que miles de inmigrantes que viven en nuestro archipiélago obtengan un permiso de trabajo o cualquier otro estatus migratorio legal que les permita participar de los proyectos de la reconstrucción de una manera formal. Además, los colocaría en posición de colaborar con la economía formal y tributaria de Puerto Rico. Esto es muy diferente a importar trabajadores, lo que resulta ser altamente burocrático, costoso y consume mucho tiempo. Recordemos que el gobierno federal eliminó la elegibilidad del obtener visas de trabajo no agrícolas a ciudadanos de la República Dominicana. Importarlos de los Estados Unidos también resultaría difícil, toda vez que en la industria de allá hay problemas muy similares a los que tenemos en Puerto Rico.

Puerto Rico aún tiene la oportunidad de transformar profundamente su economía implantando estrategias distintas que nos devuelvan a la ruta de la prosperidad de una manera sostenible. Usemos esta oportunidad para que tal prosperidad nos beneficie a todos y tenga como prioridad a los recursos y empresas locales. Manos a la obra…

Ing. Emilio Colon-Zavala

ESCRITO POR
Ing. Emilio Colón-Zavala


Expresidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR)
y Presidente de ECZ Group Inc.

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