Asociación de Constructores celebra convención anual y su 70 Aniversario

 Rafael Rojo, Ivar Pietri, el ing. Emilio Colón Zavala, lcda. Nory Rivera, arquitecta Vanessa de Mari, Alfredo Martínez-Álvarez, Jr., Roberto Trápaga Fonalledas y Alejandro Brito.

Con casa llena, la Asociación de Constructores de Puerto Rico celebró su 48va Convención Anual en el Centro de Convenciones, evento que también dio lugar a la celebración de su 70 aniversario.
La agenda de convención contó con paneles y conferencias donde se discutieron temas como el alza de los costos de construcción, la vivienda de ingreso mixto, las ciudades “inteligentes”, la erosión de costas, y la falta de mano de obra, que tanto está afectando a esta industria.

Alfredo Martínez-Álvarez, Jr., presidente de la Asociación, se mostró complacido con los trabajos de la convención y en su alocución exhortó a sus socios a continuar trabajando por el bienestar social y económico del país, en particular con suplir la necesidad de proveer vivienda segura, asequible y resiliente a las familias puertorriqueñas.

“Los retos que tiene nuestra industria son muchos. Tenemos que continuar trabajando para superar los desafíos de la escasez de mano de obra y el aumento en los costos de construcción que enfrenta nuestra industria, pero estamos seguros que podemos salir adelante por la tenacidad y el compromiso de los constructores y desarrolladores del país”, expresó.

Como invitada principal, la Asociación contó con la presencia de Gretchen Sierra Zorita, directora asociada para Puerto Rico y los territorios de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales de Casa Blanca.

La convención se dedicó al ingeniero Adriel Longo, uno de los desarrolladores más innovadores y visionarios de Puerto Rico, por su trayectoria sobresaliente y su aportación a la industria de la construcción y la vivienda. Se realizó, además, la tradicional premiación a las mejores obras de construcción del país y figuras destacadas vinculadas a la industria.

También se llevó a cabo la Asamblea Anual de Socios de la Asociación en la que se eligió a la arquitecta Vanessa de Mari Monserrate como presidenta para el 2022, la primera mujer en asumir la presidencia de la Asociación en sus 70 años.
La Convención cerró con un cóctel de aniversario donde los invitados disfrutaron con amigos de la industria, buena música y del tradicional lechón asado, como anticipo a la temporada navideña.

Share this article

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Ing. Adriel Longo

Ing. Adriel Longo: un ser humano que rompe los esquemas

Adriel Longo ha construido todo tipo de proyectos, desde viviendas en segmento de interés social hasta proyectos en el segmento de lujo. A todos le dedica el mismo cuidado y atención. Uno de sus proyectos más icónicos es la comunidad urbana planificada Los Paseos en San Juan, donde tuvo una participación activa en la conceptualización, el financiamiento y la construcción de esta. Esto le ha ganado el reconocimiento como uno de los más grandes visionarios y desarrolladores de renombre en Puerto Rico.

Un visionario, hombre honesto, vertical, humilde y respetuoso, buen amigo, un padre ejemplar… Estas son algunas de las características que han utilizado socios de negocios, amigos y profesionales de la industria para describir al Ing. Adriel Longo, a quien la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR) le dedica su 48va. Convención Anual, a celebrarse el 27 y 28 de octubre en el Centro de Convenciones de Puerto Rico.

Adriel Longo ha dedicado una vida a la industria de la construcción y la vivienda. Sus proyectos han sentado pautas por su innovación, calidad y diseño. Quienes lo conocen aseguran que está pendiente a cada detalle en sus proyectos para que el producto final cumpla con el estándar de calidad al que todos aspiran.   

Longo estudió en la Universidad Georgia Tech, donde obtuvo su  Bachillerato en Ingeniería Eléctrica. En 1962 fundó, junto al Ing. Juan J. Bermúdez, la firma de construcción especializada en electro-mecánica Bermúdez y Longo. La empresa se expandió con gran éxito y en 2006 se reestructuró como Bermúdez, Longo, Diaz-Massó, LLC.

En la década de 1960, Longo fundó la planta de manufactura de postes de hormigón prefabricados Power Poles, Inc.  Desde entonces esta le ha suministrado a la Autoridad de Energía Eléctrica y a contratistas eléctricos postes pretensados de hormigón para reemplazar los postes de madera creosotada mejorando la apariencia, durabilidad y resistencia del tendido eléctrico en Puerto Rico.

Su papel no se ha limitado a la construcción de proyectos. Comprometido con el desarrollo educativo y profesional de los jóvenes puertorriqueños, Longo ha colaborado con la Universidad del Turabo, del Sistema Universitario Ana G. Méndez; con el programa de ayuda económica del Colegio San Ignacio de Loyola; con la adopción de la escuela pública Juan Antonio Corretjer en Cupey; con el programa de apoyo a la juventud de Las Damas Salesianas; y mantiene una beca en su alma mater, Georgia Tech, para estudiantes puertorriqueños.

Hablan sus socios de negocios y colaboradores

Hablan sus hijos

Share this article

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Una agenda de servicio

Por: Amanda Berén  

ños y las vivencias de la Asociación, conversamos con un grupo de los expresidentes de las últimas décadas, quienes compartieron algunas de sus experiencias durante sus respectivos términos, y reflexionaron sobre los avances que ha logrado la industria. 

“Nuestra mayor aportación fue lograr la construcción de viviendas seguras, a precios razonables y resistentes a tormentas y sismos. Ante los recientes terremotos y huracanes, las viviendas construidas por nuestros socios resistieron los embates de estos fenómenos de la naturaleza, mientras las viviendas construidas sin controles se destruyeron”, expresó el Ing. Rafael “Kaki” Torrens, quien presidió la Asociación entre 1978 al 1981 y nuevamente, entre el 1997 al 1999, cuando la construcción en la Isla mostraba estabilidad y crecimiento.  

Durante ese tiempo, recuerda Torrens, se cabildeó en Washington D.C. para lograr atraer más fondos del Departamento de la Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD) para la venta y alquiler de viviendas de bajo costo, además de programas de subsidio y fondos de Farmers Home para nuevos proyectos. No todo fue fácil en ese tiempo, también se llevaron a cabo marchas en la Isla para abogar por procesos gubernamentales más ágiles para promover el desarrollo de complejos residenciales.  

“Realizamos una marcha por el Viejo San Juan hasta La Fortaleza en la que dueños y oficiales de empresas, marcharon junto a supervisores y obreros para impulsar el mejoramiento de la Junta de Planificación y otras agencias de gobierno encargadas del proceso de aprobaciones y construcción de proyectos de vivienda. Es la única industria o Asociación que ha logrado este tipo de marcha con los jefes y empleados unidos”, recuerda Torrens. 

El ingeniero Adolfo “Tito” González, recuerda por su parte, sus años de presidente, entre el 2005 al 2007, cuando se discutió el Plan de Uso de Terrenos tras una propuesta que se combatió por no contar con datos válidos y por tener implicaciones negativas para la industria y la economía en general.  

“Logramos detener la propuesta, pero eventualmente fue aprobado un plan similar”, recuerda el ingeniero González. “Otro logro significativo fue el establecimiento del Programa de Becas de la ACPR, la cual ha ido evolucionando con los tiempos y ha beneficiado a muchos estudiantes en carreras relacionadas a la industria. Nos insertamos en la discusión pública, buscando los mejores intereses para la industria de construcción de hogares como componente primordial de la economía de Puerto Rico”, comentó González.  

A González le siguió en la presidencia Rafael Rojo, entre el 2007 y 2009. En esos años se logró la creación y la implantación del programa de tasaciones y el reglamento de DACO, lo que le brindó mayores garras a la agencia que ahora impone mayores penalidades por incumplimientos que afectan al sector. 

“Se logró la implantación de la nueva Ley de Permisos que contiene múltiples conceptos que la ACPR impulsó como los permisos finales y firmes, así como las penas y reglas estrictas a manifestantes que violen la ley. Se logró la aprobación y la inspección de proyectos nuevos de vivienda”, comentó Rojo. 

Recuerda que los socios de la Asociación también estuvieron activos en los medios de comunicación y en manifestaciones a favor de los trabajadores de la construcción.  

“Estuvimos en una marcha por la voz del obrero y se organizó un movimiento de la industria de construcción para darle una voz y apoyar temas que impactan la industria desde la perspectiva del obrero. Se creó la Guía Viva Verde, para compradores de hogares con consejos prácticos sobre cómo utilizar las viviendas de manera más amigable al ambiente”, recuerda Rojo. 

Entre los años 2011 y 2013, bajo la presidencia de Alejandro Brito, se impulsaron nuevas leyes que benefician la adquisición de viviendas y la inversión extranjera, además de que se experimentó un aumento en el número de socios de la ACPR.  

“En el 2012 trabajamos para el establecimiento de las leyes de incentivos 20 y 22, las que tuvieron relevancia en Estados Unidos. Estimulamos la matrícula, trajimos socios nuevos y otorgamos el Premio Frank Ramírez de Arellano, el máximo galardón de la Asociación de Constructores, que no se había dado hacía varios años”, recordó el expresidente Alejandro Brito.  
Para el desarrollador, quien junto a su padre Porfirio Brito, conforman la única pareja de padre e hijo que ha presidido la Asociación en los pasados 70 años, la ACPR es la voz líder de la industria y el vehículo por el cual se canalizan las inquietudes y las necesitades de la industria de la construcción. 

Sobre la experiencia de haber tenido a su padre como presidente antecesor, Brito indica que “aprendí de mi papá que la Asociación es para servir a sus miembros y ese ha sido mi norte, ese fue su ejemplo: tener altos estándares y crear empleos”, comentó Brito.  

Por su parte, el arquitecto Ricardo Álvarez-Díaz, presidente entre el 2015 y 2017, menciona entre los logros más importantes de la Asociación en esa época el haber llevado la voz de la industria de construcción más allá de los constructores.  

“Se logró la inclusión de otros miembros de la industria como ingenieros, arquitectos, abogados, banqueros, entre otros. También se logró consistencia en la educación de los líderes del gobierno para que entendieran la importancia de la industria como mecanismo de desarrollo económico”, dijo Álvarez-Díaz, quien bajo su presidencia la Asociación cambió su nombre a Asociación de Constructores de Puerto Rico precisamente en busca de una apertura e inclusión de otros sectores.   Cabe destacar que bajo la presidencia de Álvarez-Díaz fue el azote de los huracanes Irma y María, lo que provocó que la ACPR tuviera un rol relevante en los planes iniciales de reconstrucción de la Isla.

A Álvarez Díaz le siguió en la presidencia el ingeniero Emilio Colón Zavala, del 2018 al 2020, quien destacó el papel relevante de colaboración con los programas federales de reconstrucción CDBG-DR y se trabajó arduamente para lograr nueva legislación relevante para incentivar y desarrollar al sector de la construcción. 

 “Trabajamos en Puerto Rico y Washington D.C. con iniciativas para que los límites de ingreso no fueran un impedimento para acceder a las ayudas de la reconstrucción. Hubo una extensión al estímulo para la compra de vivienda de nueva construcción y el programa de voucher para que familias que necesiten ser relocalizadas consigan una vivienda, lo que fue un paso de avanzada y una manera de lograr recursos para brindar vivienda segura y planificada”, explicó Colón Zavala.  

Entre los esfuerzos llevados a cabo por la ACPR para el beneficio de la industria y el consumidor, se lograron incentivos como la extensión del estímulo a la compra de nueva vivienda y se publicó por primera vez en cuatro años un estudio de mercado de la vivienda en Puerto Rico que se comenzó el 2017. 

“Durante los años 2018 y 2019 la ACPR logró por primera vez una silla en la Junta de la Cámara de Comercio y fuimos reconocidos ambos años por nuestra aportación. La construcción comenzó a ver un crecimiento luego de estar en depresión desde el 2007. Los proyectos de vivienda vieron un crecimiento en su movimiento debido a que las familias empezaron a ver la importancia de adquirir una vivienda”, añadió Colón Zavala. 

La membresía de la ACPR también creció en esos años gracias al trabajo del Comité de nuevos socios y de los miembros de la Junta y se activó un comité de responsabilidad social que logró apoyar a comunidades con necesidades.   

“Algunas de las actividades realizadas por este Comité fueron en el Hogar Teresa Todas, visitas a proyectos de adultos mayores para llevarles entretenimiento y alegría a este sector, y ayuda a una comunidad en el Barrio Calabazas en Yabucoa. También se comenzó a publicar la revista trimestral Tiempo de Construir, que se distribuye entre nuestros socios y a toda la comunidad, con temas relevantes sobre lo que ocurre en la industria y destaca los esfuerzos de la asociación”, resaltó Colón Zavala.  Uno de los logros más relevantes durante su presidencia fue añadiendo que se certificaron 300 estudiantes que se insertaron en la fuerza trabajadora para la reconstrucción.

LOS DESAFÍOS DE LA INDUSTRIA 

Para Torrens los retos del sector, tanto en el presente como en el futuro, han sido los mismos o semejantes a los que se enfrentaron en el pasado.  

“Podemos resumirlos en cómo continuar con el desarrollo y la construcción de proyectos que no afecten el ambiente y que les brinden a los consumidores viviendas seguras a precios razonables y en vecindarios seguros. Para esto será necesario continuar con los esfuerzos de cooperación y mejoras de las agencias gubernamentales”, opinó.   
Según Torrens, los retos principales en las décadas de los 80 y 90, lo presentaron las agencias del gobierno, principalmente la Autoridad de Acueductos Alcantarillados (AAA) por su mala planificación en las plantas de tratamiento, así como las exigencias de la Junta de Planificación (JP).  

“Tuvimos que oponernos a la versión original del Reglamento 25 de la JP que requería la siembra de tres árboles del mismo tamaño y variedad, por cada árbol eliminado al desarrollar un proyecto, lo cual era imposible de lograr y claramente tenía la intención de paralizar el desarrollo de proyectos nuevos en la Isla. Por fin se logró el cambio a la versión actual. Hubo que luchar para contrarrestar la fuerte oposición de grupos ambientales y sus influencias sobre las decisiones de la JP”, alegó. 
Torrens añadió que “intentamos, pero nunca logramos eliminar el reglamento de la JP sobre Lotificación Simple (10 lotes o menos) cuyos desarrollos y viviendas no tienen que cumplir con los reglamentos vigentes”.  

CRISIS ECONÓMICA Y EL HURACÁN MARÍA 

La economía de Puerto Rico comenzó a contraerse a partir del 2006 y afloraron los retos para este importante sector que es clave para el desarrollo económico de Puerto Rico. Luego del huracán María en septiembre de 2017, muchas de las viviendas del País se afectaron tras el embate del fenómeno atmosférico y cuatro años después, todavía se esperan los fondos para la reconstrucción de residencias y la infraestructura de carreteras y utilidades.  

“Este fue un periodo muy difícil para la Asociación. La matrícula había bajado, no había fondos, ni construcción nueva y estábamos en medio de una recesión. Tuvimos que buscar maneras de incentivar la industria y a la Asociación”, recordó Brito al hacer referencia al 2012 y años subsiguientes. 

 El panorama económico de la Isla siguió complicándose con un ente fiscalizador y con el reto de tener que construir con la constante alza en el precio de los materiales, lo que encarece el desarrollo de la vivienda y otras edificaciones.   

“Vivimos la insolvencia de Puerto Rico, la imposición de Junta de Control Fiscal, los huracanes Irma y María, además de trabajar para recibir los fondos para la reconstrucción. Ahora el enfoque es la implementación de los fondos federales para que sirvan para lograr un desarrollo económico sostenible y no caigamos en lo mismo luego de que se acaben. También enfrentamos altos costos de construcción y volatilidad del mercado”, recordó por su parte el Arq. Ricardo Álvarez-Díaz, presidente del 2015 al 2017.

En el 2019 Puerto Rico enfrentó un panorama político sin precedentes y una secuencia de terremotos que afectaron gran parte de la Isla, sobre todo la zona suroeste.

“Dos años de retos al comenzar con la secuela de los huracanes del 2017. Luego nos tocó trabajar con la inestabilidad del Gobierno durante julio de 2019 en el cual Puerto Rico tuvo tres gobernadores. Los últimos días de mi presidencia comenzó la actividad sísmica”, explicó Colón Zavala, sobre la crisis política y económica, que luego del huracán María, se agudizó con la secuencia de terremotos y la llegada del Covid-19.  

ALIANZAS IMPORTANTES

A través de estas siete décadas, la Asociación de Constructores se ha caracterizado por trabajar en alianzas con otras organizaciones locales y nacionales para alcanzar sus metas.

Una de ellas ha sido con la National Association of Home Builders, NAHB, con la cual han podido desarrollar una  relación muy estrecha de trabajo para lograr asuntos necesarios, desde su fundación en el 1951. Esta alianza cobró mayor fuerza tras el paso del huracán María.

También se crearon alianzas con el Urban Land Institute, ULI, organización de reconocimiento mundial que ha trabajado proyectos para empoderar comunidades y atraer inversionistas a la Isla.

Share this article

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Esfuerzos, desafíos y transformación

Primera Junta de la Asociación capitaneada por Francisco Fullana del 1951 al 1957.

Patricio Martínez Lorenzo copy 2
Por: Patricio Martínez Lorenzo

Reflexionar sobre la Asociación de Constructores con motivo de su septuagésimo aniversario conlleva una deliberación forzosa sobre el Puerto Rico de sus comienzos, el de ayer y el de hoy. En el 1951, “trece constructores de la localidad”, en palabras de Jorge Ramírez de Arellano, en su mensaje como presidente de la Asociación en el 1967, fundaron la Asociación. Francisco Fullana, uno de esos trece constructores, timoneó la Asociación durante sus primeros 7 años, regresando a la presidencia en el 1962-63.

Según el Censo de 1950, Puerto Rico contaba con 2,210,703 habitantes en un área de 3,420 millas para una densidad poblacional de 645 personas por milla cuadrada. Una economía de corte agrario, pero con población típica de país industrializado produjo arrabales donde vivía el 50% del capital humano urbano. Eran lugares de altas densidades (lotes pequeños), sin ordenación de calles y aceras, carentes de espacios abiertos, en terrenos escarpados o de nivel freático elevado, sin instalaciones sanitarias. En la zona rural el 70% de las viviendas necesitaban reparaciones mayores o total reemplazo; 45% de las casas urbanas carecían de agua potable dentro de la vivienda y 38% no tenía servicio eléctrico.

Earl W. Smith, presidente de la National Association of Home Builders (NAHB) con su comitiva en visita de cortesía al gobernador Luis Muñoz Marín. Aparecen, no necesariamente en ese orden, Francisco Fullana, Frank Ramírez de Arellano, John Beatty, J J Otero, LMM, Earl W. Smith (1956).

La vivienda típica en los campos consistía en tres cuartos, una sala pequeña, que también hacía las veces de comedor, un dormitorio y una cocina. El hacinamiento era común. La mayoría de las casas tenían pisos y paredes de madera. El bohío, más que la imagen romantizada de hoy, era el triste albergue de miles. Eran viviendas que no protegían contra la lluvia, mucho menos contra los huracanes. El hogar de cerca del 70% de los residentes de la ruralía era un espacio de 15’ x 15’ o menos. El Fanguito, arrabal que se extendía desde la Pda 20 (Calle Hipódromo) hasta la península de Cantera, en las riberas y cauce del Caño Martín Peña, era uno de los lugares de mayor pobreza en el hemisferio occidental. Descrito como símbolo de desolación humana y miseria, era el más extenso de los arrabales de San Juan. Allí, entre desperdicios sanitarios, plagas e insectos, 75,000 a 100,000 personas, casi una tercera parte de la población de la Ciudad Capital, tenía su hogar.

Además de su enfoque en la industrialización, Operación Manos a la Obra vino acompañada de un empuje por eliminar arrabales y proveer vivienda adecuada. Décadas de esfuerzos primordialmente gubernamentales bajo el Nuevo Trato de FDR y la Administración de Ayuda de Emergencia de Puerto Rico (“PRERA”, según sus siglas en inglés) no habían sido exitosos. La aprobación del Housing Act of 1949, al concluir la Segunda Guerra Mundial, dio acceso a significativos recursos financieros federales para reducir el costo de la vivienda, establecer normas de calidad para la construcción e insertar al gobierno federal, por primera vez, en esfuerzos encaminados a la eliminación de arrabales y reconstrucción de áreas deteriorados, enfatizando nueva construcción y mejoras en la vivienda existente. Terrenos sin desarrollar, instalaciones para el manejo de agua potable y sanitaria, y facilidades comunales eran elegibles para asistencia federal.

La Asociación de Constructores de Hogares (ACH) se funda con13 socios.

La ACH ya formaba parte de la National Association of Home Builders, que contaba con 37,000 socios en ese momento.

Se discuten temas como la tramitación de permisos y los obstáculos que surgen en las agencias del Estado y sus soluciones.

En diciembre 28, lanza el Programa del Constructor Certificado.

El 27 de abril la ACH se incorpora como una organización sin fines de lucro. Durante este año, la Asociación tuvo un crecimiento significativo con 144 socios. Los constructores que formaban parte de la Asociación entregarían 11,000 viviendas, representando el 85% de las casas construidas en el área metropolitana de San Juan y el 70% en el resto de la Isla.

Comité de la Industria de la Construcción de la Asociación endosa unánimemente el Reglamento de Garantía de Préstamo Interinos de Construcción, aprobada por el Gobernador a través de la Ley #72 del 30 de junio y que facilitó la otorgación los financiamientos interinos, dándole un nuevo impulso a la construcción de viviendas.

Se instituye el Premio Frank Ramírez de Arellano, el máximo galardón que otorga la Asociación de Constructores de Puerto Rico.

Connie Macías se convierte en la primera mujer en pertenecer a la junta de Directores.

Se lanza la página oficial de Internet achpuertorico.org.

Se firma acuerdo de colaboración con la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR) para establecer el Fondo de Becas Futuros Constructores.

La ACH se convierte en propulsor del Nuevo Programa de Incentivos
para la Compra de Vivienda.
El mismo consistió en proveer acceso a financiamiento público para el pronto pago aplicable tanto a propiedades nuevas como existentes.

La ACH cambia de nombre a la Asociación de Constructores de Puerto Rico.

Se firma Acuerdo colaborativo entre el Departamento de Vivienda y la ACPR para viabilizar la reconstrucción de vivienda en Puerto Rico luego del paso del huracán María.

Se publica “Estrategias para la resiliencia de la vivienda en Puerto Rico, Manual de Diseño y Construcción”, una Coalición entre Gobierno, el tercer sector representado por Enterprise Community Partners; sectores
de la academia y la ACPR.

ACPR lanza su revista oficial, Tiempo de Construir.

La ACPR publica las Guías de Protección y Seguridad Laboral para reiniciar las actividades de la industria de la construcción a suspendidas raíz de la pandemia del Covid-19.

En el 1952, la Asociación presentó para la consideración de FHA, la Autoridad sobre Hogares y la Administración de Vivienda Pública los planos y dibujos para viviendas de bajo costo. El Gobernador Muñoz Marín entendía que los puertorriqueños merecían tener una vivienda propia, adecuada y digna. El gobierno promovió la construcción de vivienda pública, a arrendarse por cánones comenzando en $4 por mes para, de forma paralela a Operación Manos a la Obra, mover la ciudadanía de chozas y casuchas, símbolos de pobreza, a vivienda pública y, eventualmente, al hogar propio, digno y seguro.

En el 1956 se anunció la construcción de 5,000 unidades de vivienda pública y la demolición de 100,000 estructuras en arrabales. Seis mil familias dejarían el arrabal por vivienda pública. A fin de año, San Juan contaría con 7,334 unidades de bajo alquiler comparado con 750 en el 1948. El primer proyecto a completarse sería Nemesio Canales con 1,150 unidades de bajo alquiler. La meta era eliminar todos los arrabales en 20 años. Ya Puerto Rico contaba con 19,500 unidades de vivienda pública. Se anticipaba, para el 1962, iniciar la construcción de 18,000 unidades adicionales. Concurrentemente proyectos privados ofrecían viviendas entre $6,000 y $7,000 con pronto pagos de $300.00.

Siendo Franklin Delano López, presidente de la Asociación, el Gobernador Rafael Hernández Colón, dirigiéndose a la Asamblea Anual de 1987, reconoció que “el mercado de la vivienda para las familias de ingresos medios y altos había sido brillantemente atendido, … [pero] ese progreso en vivienda no había beneficiado aún a las familias de ingresos moderados y bajos”. Para Hernández Colón, ese sueño de justicia sería posible solo a través del esfuerzo conjunto de los sectores público y privado; únicamente mediante la interacción dinámica y la colaboración. El Gobernador describió el sector de la construcción como el de “mayor vigor de nuestra economía siendo el … [1987] el de mayor auge en la década”. Ese año fiscal, indicó el Gobernador, el valor total de la inversión en el sector de la construcción ascendió a la histórica cifra $1,636 millones, 35% más que el año anterior, venta de 28.3 millones de sacos de cemento, 25% más que el año anterior, y la mayor venta desde 1980.

Los permisos de construcción para el año fiscal 1987, superaron en número y valor a los del año precedente en un 15% y un 36%, respectivamente. En empleos directos, el sector de la construcción alcanzó la cifra de 45,000 personas en junio, generándose 11,000 empleos desde enero de 1985, el nivel más alto en los últimos 6 años. La vivienda edificada por la empresa privada tuvo un valor de $388 millones en 1987, un aumento de 26% sobre el año anterior mientras que el valor de la vivienda pública creció en un 33%.

Viendo ya los escollos del sistema de permisos y reglamentación vigente el Gobernador abogó por la simplificación y descentralización de los procesos de construcción y anunció la aprobación de una de las medidas, recomendada por la Asociación, el Centro de Gestión Única (One-Stop-One-Shop), ubicado en la Junta de Planificación, y próxima a comenzar funciones. Creó también una Comisión Para la Desreglamentación de la Industria de la Construcción, cuyo informe se le entregaría en agosto, todo ello reflejo del “espíritu de coparticipación entre el sector público y el privado … [para] simplificar los requerimientos pertinentes a la industria de la construcción.”

Líderes de la Asociación de Constructores de Hogares en banquete anual.
Líderes de la Asociación de Constructores de Hogares en banquete anual. Junto al gobernador Roberto Sánchez Vilella, su esposa, Jeannette Ramos Buonomo, Lloyd Clark, León Weiner y Jorge Ramírez de Arellano (1967).

La tarea no resultó fácil. Del boom de Manos a la Obra, Puerto Rico pasó a la recesión de 2007-09 en los EEUU de la cual hasta ahora no hemos recuperado. Entre las causales reconocidas está la pérdida de competitividad de nuestra economía y, como parte de ésta, los elevados costos de hacer negocios, incluyendo las dificultades en obtener permisos para el desarrollo de terrenos, el inicio de actividades comerciales o industriales y la construcción de edificaciones, incluyendo, por supuesto, viviendas. De la visión dinámica, proactiva de atender necesidades apremiantes como asegurar un entorno físico, incluyendo vivienda, digna y segura, producto de colaboraciones sectoriales, se pasó a promover medidas o acciones no de crecimiento, sino de estancamiento reflejando hostilidad del sector público al sector privado, populistas, de cuestionable justificación científica, y confiscatorias de propiedad privada como los Planes de Uso de Terrenos y del Carso y la invalidación de los permisos de Paseo Portuario, revocado por nuestro Tribunal Supremo en San Gerónimo Caribe Project, Inc. v. E.L.A, 174 D.P.R. 518 (2008). Para entorpecer proyectos costeros se fomentó la utilización arbitraria del deslinde de la zona marítimo terrestre, invalidado en Blas Buono v. Vélez Arocho, 177 D.P.R. 415 (2009).

Legislación crítica, como la Ley Núm. 161 de 2009 para la Reforma del Proceso de Permisos, promulgada por el Gobernador Luis G. Fortuño, para atender lo que era un claro y reconocido descalabro en el proceso de permisos, 11 enmiendas luego, sigue aun sin resolver el problema. La evidentemente necesaria simplificación dio paso a un enmarañado, e ininteligible proceso, madre de pseudo disciplinas como la permisología, basada en la formalización del uso de intermediarios para acceder servicios y garantías públicas, y el resultante fortalecimiento de la falta de transparencia que por años ha definido la gestión pública.

El Huracán María, sabemos, arrancó la venda que por décadas ocultó el equivalente contemporáneo a los bohíos y chozas de los arrabales de los 1940-50s, viviendas tan inadecuadas hoy, en proteger contra los elementos y en especial de huracanes, a niños y ancianos, como eran aquellas. Estudios establecen que, por lo menos, 250,000 viviendas sufrieron daño significativo y 35,000 fueron totalmente destruidas por María. La mayoría de las viviendas inutilizadas eran, a la usanza de los ’50, estructuras informales, ubicadas en terrenos sin evidencia de titularidad, inundables o escarpados, sin permisos de construcción, sin materiales y técnicas propias a usos y ubicación. Hoy contamos con los Códigos de Construcción, las técnicas y los materiales capaces de dar la resiliencia, según el argot de los tiempos, que nuestra condición de isla Caribeña y la incertidumbre futura del cambio climático imponen.

Transitamos, de nuevo, por tiempos donde contamos con las ayudas federales, incluyendo posibles asignaciones multimillonarias adicionales de la Administración Biden para infraestructura. Presente también está la renovada conciencia de la importancia que reviste Puerto Rico para mostrar al mundo y, en especial a América Latina, la mejor cara del capitalismo socialmente responsable. Como entidad, comprometida desde sus inicios con la construcción responsable, con el hogar digno y seguro, con la utilización adecuada de asignaciones federales, la Asociación seguirá abogando por la colaboración entre sectores público y privado. Seguirá también respaldando medidas que promuevan la reducción en el aparato gubernamental y la profesionalización de sus integrantes, la transparencia y agilización de las interacciones entre la ciudadanía y las estructuras de gobierno y el estado de derecho como los cimientos de nuestra filosofía institucional. Esa espero sea la meta amplia durante los próximos 70 años, en dirección al centenario, por nuestros hijos, por las generaciones venideras, por Puerto Rico.

bajo el mandato de Rafael Hernández Colón
Durante el año fiscal de 1987, el valor total de la inversión en el sector de la construcción ascendió a la histórica cifra $1,636 millones, 35% más que el año anterior, venta de 28.3 millones de sacos de cemento, 25% más que el año anterior, y la mayor venta desde 1980. En la imagen superior, el gobernador Rafael Hernández Colón junto a Eduardo Ferrer, presidente de la Asociación, del 1973 al 1975.

Share this article

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin