Eliminemos la barrera de elegibilidad para lograr vivienda segura

Eliminemos la barrera de elegibilidad para lograr vivienda segura

Un paso inicial para lograr aumentar el acceso a vivienda planificada, segura y accesible es que HUD aumente los límites de ingreso.

Muchos programas de subsidio y ayuda de vivienda están condicionados a que las familias a beneficiarse tengan ciertas desventajas económicas. Para esto, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano Federal (HUD) establece límites de ingreso como parte de sus criterios de elegibilidad. Estos límites están basados en la media de ingreso en un área determinada por el Negociado del Censo y la composición familiar. Los límites de ingreso se revisan periódicamente. También programas de salud dependen de estos datos.

Explícitamente, los límites de ingreso son utilizados por HUD como criterio de elegibilidad para vivienda pública, subsidios de alquiler bajo la Sección 8 de la Ley Federal de Vivienda, la Sección 202 para vivienda de adultos mayores y la Sección 811 para vivienda de personas con discapacidades. Además, programas de salud también tienen criterios similares basados en datos del Negociado del Censo.

Para Puerto Rico, se ha dividido el territorio en 13 zonas comunitarias. De las 13 zonas, el ingreso promedio del área es menor al nivel de pobreza en EEUU al menos 11 de ellas. Esta situación limita severamente el acceso a programas de subsidio federal. En el caso de vivienda con alquiler subsidiado, causa que ocupar las propiedades sea un proceso tortuoso en el cual se terminan evaluando múltiples familias hasta finalmente encontrar una que reúna los requisitos para recibir el beneficio. Miles de familias no obtienen vivienda en áreas urbanas pues su ingreso está sobre el límite establecido por HUD, pero viven por debajo del nivel de pobreza.

Un paso inicial para lograr aumentar el acceso a vivienda planificada, segura y accesible es que HUD aumente los límites de ingreso. Este aumento debe ser tal para que el criterio nunca sea menor que el límite nacional de pobreza en los Estados Unidos. En estos momentos este límite es de $26,200 para una familia de cuatro personas. Representaría un aumento no menos de 69% en el criterio de elegibilidad, logrando que miles de familias puertorriqueñas puedan tener mejor acceso a vivienda planificada y segura.

Hay precedente para lograr esto. El Departamento de Vivienda logró una excepción para aumentar los límites de ingreso en la utilización de los fondos CDBG-DR luego del paso por Puerto Rico del huracán María. La misma prevendrá que miles de familias sean descalificadas de recibir ayudas con fondos CDBG-DR aunque estén por debajo del nivel de pobreza. Ahora se hace importante que se logre que este aumento en los límites de ingreso se haga de manera permanente.

En una isla donde el 55% de la construcción se hace ilegalmente y donde sobre el 43% de la población vive bajo el nivel de pobreza, es importante establecer múltiples estrategias para asegurar acceso a vivienda segura y asequible. Una de estas estrategias es quitar la barrera a ayudas que los límites de ingreso existentes causa. Corregir este criterio de elegibilidad no tiene impacto fiscal alguno. Al contrario, elimina barreras de acceso a ayudas de vivienda subsidiada muy importantes. Trabajemos para que nuestras familias puedan tener vivienda accesible, segura y en lugares adecuados. Manos a la obra…

Ing. Emilio Colon-Zavala

ESCRITO POR
Ing. Emilio Colón-Zavala


Expresidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR)
y Presidente de ECZ Group Inc.

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A crecer la fuerza trabajadora en la construcción_600

A crecer la fuerza trabajadora en la construcción

Un estudio realizado por el gobierno federal estima que los proyectos requeridos para reconstruir la infraestructura de Puerto Rico necesitarán aproximadamente 89,400 trabajadores con diversas destrezas, destaca Emilio Colón Zavala.

En el 2017, la industria de la construcción llevaba once años en contracción. De una fuerza trabajadora de cien mil trabajadores en el 2007, se redujo a solo 29,000 en el 2017. Desde el paso por Puerto Rico de los huracanes Irma y María ese mismo año, se ha estado discutiendo acerca de la capacidad de la industria de llevar a cabo la cantidad de proyectos requeridos para la reconstrucción. Por capacidad podemos hablar de varios indicadores: capacidad financiera, cadena de suministros, recursos y fuerza trabajadora.

Un estudio realizado por el gobierno federal estima que los proyectos requeridos para reconstruir la infraestructura de Puerto Rico necesitarán aproximadamente 89,400 trabajadores con diversas destrezas. En diciembre de 2020, el Negociado de Estadísticas del Trabajo informó que la industria empleaba 20,400 trabajadores, por lo que la necesidad se coloca en 69,000. Es necesario que en la industria establezcamos múltiples estrategias para conseguir el recurso humano necesario para ejecutar las obras que comenzarán en los próximos meses y años.

El Puerto Rico Construction & Infrastructure Cluster recalcó que no recomienda importar mano de obra de países vecinos.

La oportunidad mayor que tenemos es la que ofrecen programas de entrenamiento y certificación. Los patronos podemos establecer adiestramientos que logren entrenar a nuestros trabajadores con las destrezas necesarias. Estos adiestramientos pueden planificarse y ponerse en marcha a corto plazo y en meses comenzar a otorgar certificados básicos que muevan a las personas a programas más formales de aprendizaje. Puerto Rico ha logrado una cantidad importante de fondos federales de distintos programas para lograr este objetivo. Entre los asignados por el Departamento de la Vivienda bajo CDBG-DR y el Departamento del Trabajo Federal suman cientos de millones de dólares.

Otra oportunidad de adiestramiento existe en las escuelas secundarias de Puerto Rico. Se pueden certificar graduandos de cuarto año de modo que puedan insertarse a la fuerza laboral si una educación postsecundaria no está en sus planes. La empresa privada puede ofrecer mentorías y apoyo en los currículos y destrezas que se necesitan para los proyectos. Esto se ha logrado con éxito y debe poder replicarse en cuestión de meses.

Por otro lado, existe una oportunidad para colocar a Puerto Rico en las posibilidades de los programas que ofrecerá el gobierno federal en su reforma migratoria. Esta reforma principalmente busca dar un proceso para legalizar personas que estén ilegalmente en el país. En nuestro caso, podríamos buscar que miles de inmigrantes que viven en nuestro archipiélago obtengan un permiso de trabajo o cualquier otro estatus migratorio legal que les permita participar de los proyectos de la reconstrucción de una manera formal. Además, los colocaría en posición de colaborar con la economía formal y tributaria de Puerto Rico. Esto es muy diferente a importar trabajadores, lo que resulta ser altamente burocrático, costoso y consume mucho tiempo. Recordemos que el gobierno federal eliminó la elegibilidad del obtener visas de trabajo no agrícolas a ciudadanos de la República Dominicana. Importarlos de los Estados Unidos también resultaría difícil, toda vez que en la industria de allá hay problemas muy similares a los que tenemos en Puerto Rico.

Puerto Rico aún tiene la oportunidad de transformar profundamente su economía implantando estrategias distintas que nos devuelvan a la ruta de la prosperidad de una manera sostenible. Usemos esta oportunidad para que tal prosperidad nos beneficie a todos y tenga como prioridad a los recursos y empresas locales. Manos a la obra…

Ing. Emilio Colon-Zavala

ESCRITO POR
Ing. Emilio Colón-Zavala


Expresidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR)
y Presidente de ECZ Group Inc.

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