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Durante años, la reconocida meteoróloga Ada Monzón ha sido una de las voces más respetadas de Puerto Rico en temas de meteorología, educación climática y preparación ante emergencias. Pero más allá del pronóstico del tiempo, su mensaje hoy apunta a una conversación más amplia y urgente: cómo Puerto Rico debe adaptarse a una nueva realidad climática marcada por eventos extremos, infraestructura vulnerable y la necesidad de construir con visión de futuro.
A las puertas de una nueva temporada de huracanes, conversamos con Monzón sobre resiliencia, planificación, construcción responsable y las lecciones que el país continúa aprendiendo casi una década después del huracán María.
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Las temporadas cambian cada año debido a fenómenos naturales como El Niño, pero hoy preocupa menos cuántos sistemas se formen y más la intensidad que puedan alcanzar, la rapidez con la que se fortalecen y la cantidad de lluvia que pueden producir.
“Hemos visto fenómenos que evolucionan rápidamente debido al calor récord en los océanos y a una atmósfera con más humedad disponible”, explica Monzón. “Aprendimos con Irma y María que eventos muy intensos pueden ocurrir de forma consecutiva, y Fiona nos recordó que muchas veces el mayor impacto no está atado a la categoría de los vientos, sino a la cantidad de lluvia que provoca”.
Según la meteoróloga, los efectos asociados a estos eventos van mucho más allá del momento del fenómeno: incluyen el colapso de infraestructura crítica, inundaciones devastadoras y fallas prolongadas en servicios esenciales.
Monzón explica que los pronósticos iniciales apuntan a una temporada ligeramente por debajo de lo normal debido a condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, que tiende a reducir la actividad ciclónica en el Atlántico.
Sin embargo, advierte que eso no debe interpretarse como una invitación a bajar la guardia.
“Basta un solo huracán con trayectoria cercana para cambiar completamente nuestra realidad”, señala. “Más importante que enfocarnos en el número de tormentas y huracanes, debemos concentrarnos en nuestro nivel de preparación”.
Además, recalca que el calentamiento global mantiene los océanos extremadamente calientes, favoreciendo eventos de rápida intensificación.
“El cambio climático influye significativamente en cómo debemos prepararnos”, afirma. “No necesariamente significa más huracanes todos los años, pero sí sistemas potencialmente más intensos, lluvias más extremas, marejadas ciclónicas más peligrosas, erosión costera más severa y olas de calor más frecuentes”.
Para Monzón, Puerto Rico tiene que acostumbrarse a hablar con más frecuencia de fenómenos categoría 4 y 5. Eso obliga a replantear cómo se diseña, construye y planifica en la isla.
“Tenemos que desarrollar infraestructura más resiliente, evitar construir en zonas de alto riesgo y fortalecer sistemas críticos”, sostiene.
Monzón identifica como principales vulnerabilidades el sistema eléctrico, los sistemas de agua potable, las comunicaciones, las carreteras, los drenajes y las estructuras de construcción informal.
“Cuando falla la energía, se afecta prácticamente toda la operación del país: hospitales, comercios, servicios de agua potable, comunicaciones y otros servicios esenciales”, explica.
También subraya el impacto desproporcionado sobre poblaciones vulnerables, incluyendo adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, niños y mujeres embarazadas.
“Si algo aprendimos con dolor tras Irma y María es que no podemos descuidar nuestra salud ni la de nuestros seres queridos”, añade.
“Aprendimos muchas lecciones importantes, pero todavía falta convertirlas en acciones consistentes”, afirma.
Monzón reconoce avances en temas como resiliencia, códigos de construcción, mitigación y uso de energía renovable y microredes. Sin embargo, insiste en que aún falta fortalecer el cumplimiento de códigos, la planificación territorial y el mantenimiento de infraestructura crítica.
“La meta no debe ser reconstruir igual, es reconstruir para resistir el impacto de futuros eventos extremos”, asegura.
De cara al décimo aniversario del huracán María en 2027, la meteoróloga hace una reflexión contundente:
“Los desastres no terminan cuando pasa el fenómeno atmosférico. Sus efectos pueden durar generaciones si no construimos correctamente y no planificamos con visión de futuro”.
Monzón señala que todavía se desarrollan proyectos en zonas vulnerables a inundaciones y erosión costera, además de utilizar parámetros históricos que ya no representan la realidad climática actual.
“Existe consenso científico en que las temperaturas seguirán aumentando, y tenemos que estar del lado correcto de la historia”, sostiene.
También advierte sobre la excesiva impermeabilización de terrenos y sistemas de drenaje insuficientes para manejar eventos de lluvia cada vez más intensos.
“No podemos eguir permitiendo construcciones en zonas de alto riesgo ni ignorando los códigos de construcción”.
Para Monzón, la resiliencia debe verse como una inversión y no como un gasto adicional.
“La industria tiene que diseñar pensando en los riesgos y en cómo garantizar continuidad operacional y resiliencia a largo plazo”, explica.
Eso incluye: estructuras más resistentes, mejores anclajes, sistemas de drenaje adecuados, elevación de equipos críticos, materiales adaptados al calor, la humedad y el salitre, e integración de energía solar y baterías.
“Todos debemos exigir que la resiliencia ante eventos extremos sea el norte de nuestros proyectos”, añade.
Para Ada Monzón, el verdadero reto de Puerto Rico no es simplemente reaccionar ante el próximo huracán, es construir y planificar pensando en el futuro.
“El verdadero homenaje a las lecciones que dejó María no es solo recordar lo que vivimos, sino asegurarnos de no repetir las mismas vulnerabilidades”, concluye. “La preparación comienza mucho antes de que aparezca un ciclón tropical en el mapa. Comienza en cómo construimos, dónde construimos y qué decisiones tomamos hoy para proteger vidas, economía y futuro”.
Además de su trabajo como meteoróloga y comunicadora científica, Ada Monzón continúa impulsando iniciativas educativas y de concienciación climática a través de EcoExploratorio: Museo de Ciencias de Puerto Rico (ecoexploratorio.org).
Para más información sobre sus proyectos y contenido educativo, puede seguirla en Instagram (@adamonzon), Facebook @adarmonzon) o visitar adamonzon.com