Mucho se ha hablado de la falta de vivienda que existe en Puerto Rico, sus retos y oportunidades, pero lamentablemente no se ha atendido dentro de estas discusiones, el impacto que tiene esta falta de vivienda en el desarrollo económico y social de nuestra isla. La importancia del desarrollo de la vivienda formal y planificada para las sustentabilidad y resiliencia de las familias puertorriqueñas.
Puerto Rico ha experimentado una despoblación antes y después del paso del Huracán Maria. Muchas familias se fueron de Puerto Rico en busca de una “mejor calidad de vida”. Pero muchas de estas familias añoran regresar a nuestra isla.
Por otro lado, muchos profesionales, luego de culminado sus estudios y adquirido cierta experiencia profesional también añoran regresar a Puerto Rico. Y es que, los que nos hemos quedado aquí, sabemos que formar una familia en Puerto Rico, cerca de los suyos, no tiene precio.
Entonces, ¿por qué no regresan, si tienen a sus familias en la isla?¿Cuáles son los obstáculos? La respuesta es sencilla, a pesar de tener los deseos, no regresan a Puerto Rico porque no encuentran dónde vivir. No encuentran una vivienda digna, segura, en una comunidad planificada y accesible, que contribuya a la estabilidad y la seguridad de los individuos y las familias, y qué a su vez, propicie un desarrollo sostenible que tenga un efecto positivo en la calidad de vida de sus habitantes.
A principios del siglo XXI, en Puerto Rico se construían unas 12,000 viviendas nueva. Luego, durante la crisis económica, ya para el 2010, el número de viviendas nuevas que se construían se redujo a unas 4,000 y tan reciente como en el 2024, el número de viviendas de nueva construcción no llegó a las 700.
Por lo tanto, Puerto Rico no tiene la vivienda nueva que nos hace falta para repoblar nuestra isla, para los que quieran regresar a criar a sus hijos aquí regresen, y para los que quieran quedarse en Puerto Rico a formar sus familias se queden, ni para aquellos que simplemente quieran mudarse a una vivienda un poco más grande porque progresó y/o ya su familia creció y su casa actual se le quedó pequeña.
La única construcción que se está viendo en Puerto Rico es en proyectos residenciales subsidiados con los fondos federales CDBG-DR para familias de escasos recursos, donde se establecen unos límites de ingreso para cualificar. Estos límites de ingresos, por ser tan bajos en Puerto Rico, no les fomenta el progreso ni el deseo de echar hacia adelante para aquellos que cualifican, por miedo a perder su vivienda.
Por otro lado, la poca construcción de proyectos residenciales privada que está ocurriendo en la isla, es en residencias de lujo a unos precios de venta nunca vistos en Puerto Rico.
Sin embargo, sí existe en la isla un segmento de la población que carece de oportunidades viables para poder obtener una vivienda digna y segura.
La vivienda es parte de ese desarrollo sustentable que trae consigo la formación de una familia, de una comunidad segura y sostenible. Si queremos ver desarrollo económico en Puerto Rico, tenemos que promover la construcción de viviendas y comunidades nuevas a precios alcanzables para todos los renglones.
En este momento histórico, donde hemos visto cómo los altos costos en materiales de construcción y la falta de mano de obra han incrementado los costos para desarrollar y construir un proyecto de vivienda nueva en Puerto Rico, se ha complicado más el panorama con la determinación del Presidente de los Estados Unidos, de imponer tarifas a ciertos materiales que son principales en la industria de la construcción, como lo son el acero, el metal, y la madera. Si antes era difícil construir viviendas a precios alcanzables, ahora, la construcción de viviendas nuevas a precios alcanzables será aún menor, y podría llegar a ser ninguna.
Tenemos que enrollarnos las mangas, y comenzar a trabajar juntos el sector privado, el gobierno y la Junta de Supervisión Fiscal, para concretizar iniciativas locales que promuevan el desarrollo de estas viviendas alcanzables. Casi el 30% del costo de desarrollar un proyecto en Puerto Rico, son costos impuestos por el gobierno, que, con la poca construcción de vivienda nueva que existe en Puerto Rico, son ingresos que el gobierno local ni el municipal están recibiendo.
Por lo tanto, es fundamental concretizar incentivos para fomentar el desarrollo de proyectos residenciales nuevos, que a su vez, redundaría en mayores recaudos para las arcas municipales y estatales, a la vez que fomenta el desarrollo económico de las áreas impactadas, de las familias que podrán acceder una vivienda nueva y de Puerto Rico, que, podrá fomentar el crecimiento poblacional que tanto necesitamos.
La receta es sencilla. La ACPR llevamos tiempo discutiendo posibles soluciones para mitigar esos gastos que si podemos controlar. Por ejemplo:
Estas serían algunas de las medidas que se podrían implementar para poder mitigar los altos costos de construcción que tenemos en Puerto Rico. Todavía no hemos visto el impacto real de las tarifas propuestas por el Presidente de los Estados Unidos en los costos de construcción. Pero estamos seguros de que aumentarán aún más los ya altos costos de construcción.
Solo hace falta voluntad de todos para entender que la escasez de la Vivienda en Puerto Rico se ha convertido en una crisis económica y social, y de que tenemos que ser proactivos para poder fomentar el desarrollo de comunidades resilientes y sustentables para las familias puertorriqueñas.